Qué no debo darle de comer a mi gato

17 junio, 2013Comentarios desactivados

Los gatos son particulares para la comida; desde el gato que no quiere comer nada al gato que quiere comer de todo.  Pero no todo es bueno para nuestro gato. En este artículo ( basado en una entrada de consumer eroski) os comentamos algunos alimentos que no son apropiados para nuestra mascota felina.

Vísceras del pescado crudas: la parte desconocida sobre el gato que come pescado es que la ingestión excesiva de vísceras de esta carne crudas puede provocarle parálisis o rigidez muscular (denominada parálisis de Chastek). La razón es que contienen un componente que destruye la vitamina B1, cuya carencia provoca la parálisis en los músculos del gato. Otro peligro para el gato que consume pescado son las espinas, que le pueden producir perforaciones en el esófago y obstrucciones intestinales. Además, conviene recordar que el pescado crudo contiene un parásito llamado anisakis que puede provocar en el gato molestias estomacales.

La sal: un gato debe ingerir poca sal para evitar que el exceso le provoque problemas urinarios.  Normalmente los alimentos para gato suelen tener restriccion en sal. gato

La leche, en poca cantidad: la leche se suele asociar al gato como un alimento que le gusta y le sienta bien. Sin embargo, no siempre es así. El gato que tiene intolerancia a la lactosa e ingiere leche puede sufrir diarrea. No obstante, hay felinos a los que este alimento les sienta bien, pero es aconsejable ofrecérselo en pequeñas cantidades y de manera esporádica.

La cebolla: la cebolla, los cebollinos y los puerros contienen tiosulfato, un componente que provoca en el gato la destrucción de sus glóbulos rojos, lo que también se conoce como anemia hemolítica. Otra parte de esta verdura que resulta tóxica para el gato son los brotes verdes (similares a tallos) que crecen en ella.

El chocolate: contiene teobromina y el gato tiene un metabolismo que carece de la capacidad de eliminar esta sustancia. Por ello, si se acumula en grandes cantidades en la sangre del felino, resulta tóxica y mortal para él.

Huesos del pollo: resultan peligrosos para el gato porque su ingestión le puede provocar daños en el intestino, como perforaciones u obstrucciones. En caso de ofrecer pollo al gato, lo más recomendable es hacerlo cocido y si huesos.

El alcohol: las bebidas alcohólicas resultan perjudiciales para la salud del felino. Las consecuencias para un gato que ha ingerido alcohol son incontinencia urinaria y, en grandes dosis, resulta mortal.

El café y el té: un gato que ingiere sustancias excitantes, como las que contienen el café o el té, se puede alterar o poner nervioso. El felino carece de la capacidad de otros animales, como el perro, para eliminar sustancias tóxicas que se acumulan en su hígado. Un gato que toma cafeína o teína acusará más las propiedades de excitantes de estas sustancias en su organismo porque tardará más en eliminarlas de su cuerpo.

Otras precauciones

El atún: le suele gustar al gato por su textura untuosa y sabrosa, pero es una carne que carece de una sustancia llamada taurina, un aminoácido esencial para el correcto funcionamiento del metabolismo felino. Se puede dar como premio extra pero no como base de su alimentación.

Las plantas: que están en las casas resultan en su mayoría tóxicas para el

lirio

gato. Los lirios, rododendros, adelfas, la conocida como flor de pascua, típica de Navidad, la hiedra o el acebo. Los gatos son elásticos y hábiles trepadores, por lo que hay que tener precaución para que no tengan acceso a estas plantas que pueden suponer un peligro grave para su salud.

 

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